Orejas y Oídos

Las orejas y oídos de perros y gatos necesitan una limpieza regular para evitar infecciones o enfermedades. Este órgano es el responsable de su extraordinaria capacidad auditiva y de su equilibrio.

Como dueños debemos ayudar a nuestra mascota a mantener limpias sus orejas y oídos. La limpieza debe hacerse al menos una vez cada quince días. No obstante, en el caso de animales de orejas grandes la frecuencia debe aumentarse y proceder al aseo una vez a la semana. De esta manera, podrás observar cómo se ven los oídos cuando están sanos y así poder reconocer más fácilmente cualquier anormalidad en el caso de producirse.

La entrada del conducto auditivo debe presentar un color rosado pálido: es síntoma de buena salud. Un oído sano, además, no huele mal. Si notas que tu mascota se rasca demasiado las orejas, sacude la cabeza o tiene mucha cera comprueba sus orejas en busca de algún tipo de inflamación, herida o irritación y en ese caso acude al veterinario para comprobar que no se trata de nada grave. 

Las enfermedades más comunes de la falta de limpieza del oído son: otitis e infecciones del oído externo.

Otitis

La otitis es la inflamación del conducto auditivo que recorre todo el oído hasta el tímpano.

La otitis se debe a ciertos tipos de bacterias y hongos, que alcanzan el oído y provocan su infección e inflamación. Estos organismos encuentran en verano las condiciones óptimas para crecer sin control. El agua en el interior del oído crea las condiciones de humedad que los hongos y bacterias necesitan para reproducirse a gran velocidad. Esto explica que sea importante secar con esmero el interior de los oídos tras los baños de tu mascota.

El calor, la falta de aire en el interior del conducto auditivo, así como la humedad que pueda quedar en éste tras los baños en el mar, ríos o en el aseo son factores que ayudan a que los gérmenes proliferen. Si además, el oído contiene suciedad, los microorganismos se reproducirán con más facilidad.

Otro tipo de otitis frecuente cuando llega el calor se debe a las espigas o largas gramíneas (plantas herbáceas), tan frecuentes en el campo durante la primavera y la época estival. Si la espiga logra engancharse al pelo que rodea las orejas, no es extraño que entre en el oído y provoque una infección grave.

Consejos para evitar la otitis

  1. Recortar con cuidado el pelo del interior y de alrededor de las orejas es una buena idea para evitar que las espigas se adhieran. Hay que revisarlos tras los paseos o recorridos al aire libre.
  2. Evitar la entrada de agua y jabón al interior de los conductos auditivos durante el baño. Unos sencillos tapones de algodón pueden ayudar a que el líquido no quede retenido en los oídos de tu mascota.
  3. El correcto aseo de oídos con el producto adecuado es otra de las claves, pero también se debe prestar especial atención al secado. Una toalla de microfibra absorberá mejor el agua que una de algodón.
 

Infecciones del oído externo

La infección externa es fácilmente visible, ya que, la oreja empieza a enrojecerse. Normalmente es un problema al que da lugar, por ejemplo, alguna alergia, bacterias, ácaros, trastornos en la piel, tiroides, tumores o pólipos en el oído. Lo común es que venga provocada por una inflamación de los conductos auditivos externos que conduce a la reproducción de bacterias y hongos hasta que se convierte en un problema por el gran número de agentes externos. Se empieza a crear mucha cera, en ocasiones, se pueden ver secreciones de diferentes tonalidades con muy mal olor y las orejas se inflaman y empiezan a doler. Tu mascota intentará rascarse todo el tiempo, frotarse… Cuando se rascan pueden hacerse daño y crear heridas en la piel. Si es muy grave llegará incluso a llorar o gemir.

A medida que las bacterias se van introduciendo en el oído, los síntomas serán más graves y más complicado curar la infección. Si la infección avanza hacia el interior del oído el dolor aumentará, los ojos se resecarán, el tamaño de la pupila cambiará, tendrá problemas para andar, náuseas, pérdida del equilibrio…

Para curar una infección de oído hay que eliminar las bacterias con antibióticos anti fúngicos y averiguar que la ha provocado. Será tu veterinario quien analice y decida su tratamiento. Normalmente, no es difícil curar este problema y se podrá hacer incluso desde casa si la infección no es muy grave. Dependerá siempre del grado de infección y si se ha trasladado a nivel interno. En este caso, se llegará a operar y tendrá un tratamiento más intenso para evitar posibles daños crónicos.

Limpieza de orejas y oídos

A muchas mascotas no les gusta que les limpien los oídos, lo que hace que la limpieza pueda resultar difícil, pero realizar la higiene le guste o no es necesaria. Desde cachorros es aconsejable manipular adecuadamente las orejas y oídos con suavidad, masajeando la parte exterior e interior de la oreja y recompensar su buen comportamiento con un premio para que en el futuro el aseo sea fácil y divertido. Si tu mascota no va a tolerar la limpieza del oído o si no estás seguro de cómo realizar la limpieza de las orejas consulta con tu veterinario y que él la haga por ti.

Limpiar la parte externa de la oreja no entraña especial dificultad. Suele bastar una toalla humedecida con agua templada y el champú habitual de tu mascota. El producto se retira después con cuidado y se seca el manto humedecido, en su totalidad, con una toalla de microfibra.

                           

La parte rosada interior del pabellón auditivo precisa algo más de atención, lávate bien las manos antes y después de la limpieza.

Una gasa limpia es el material más adecuado para este aseo: se cubre el dedo con la gasa y se introduce con extrema delicadeza en el interior del oído, cuidando de no profundizar demasiado, haciendo movimientos siempre desde el interior al exterior. El contacto de la gasa con las paredes limpia los restos de cera o suciedad que se hayan podido acumular.

Existen productos específicos para ayudarnos en la higiene auditiva. El limpiador auricular ayuda a que los restos de cera se disuelvan. Este tipo de limpiadores suelen incorporar un aplicador, que ayuda a impregnar todas las zonas del oído interno, también las menos accesibles. Masajear la base de la oreja a tu mascota favorece que el limpiador se reparta por todos los rincones. Estate preparado para cuando sacuda la cabeza después de aplicar la solución.

                                                                                                                 

Los veterinarios aconsejan no utilizar suero fisiológico cuando se trata de limpiar el oído a tu mascota. El suero fisiológico es perjudicial puesto que queda atrapado en el interior del oído. El líquido retenido se convierte en un caldo de cultivo ideal para las bacterias y otros microorganismos causantes de infecciones.

Para proteger los oídos de tu mascota a la hora del baño evita aplicar directamente agua o jabón en el interior de los conductos auditivos. Una vez finalizado el baño, seca muy bien las orejas con una toalla y secador (sin aplicar el calor directamente al conducto auditivo). Si tiene las orejas caídas puedes sujetarlas en lo alto con una goma de pelo para evitar retener humedad.